La adaptación a la "Casa Blanca" nunca es sencilla, ni siquiera para los prodigios. Franco Mastantuono, la última gran aparición del fútbol argentino que emigró de River Plate al Real Madrid, se encuentra transitando ese complejo proceso de instalación en la élite global. Sin embargo, en una extensa charla con el streamer argentino Davo Xeneize, el mediocampista reveló que su principal sostén en el vestuario no habla su mismo idioma: el inglés Jude Bellingham.
En un relato que mezcla la intimidad del plantel con las dificultades culturales, Mastantuono confesó que la barrera idiomática no ha sido un impedimento para forjar una alianza estratégica dentro del grupo. "Él habla español, más o menos, pero yo inglés no hablo. No hay mucha comunicación, pero le quiero un montón, me ayudó mucho", explicó el argentino, desmitificando la frialdad que a veces se atribuye a los vestuarios europeos.
La dinámica entre ambos, según detalló entre risas, es casi intuitiva: "Yo no entiendo lo que me dice en inglés y él no entiende todo lo que yo le digo. Nos comunicamos desde la profundidad". Esta conexión humana ha sido vital para Mastantuono frente a una prensa española exigente que, en los primeros meses, comenzó a cuestionar su rendimiento. Puertas adentro, el respaldo es total, sumando también elogios para Thibaut Courtois, a quien calificó como "el mejor portero de la historia".
El diálogo con Davo Xeneize, reconocido hincha de Boca, tuvo su punto de tensión y distensión inevitable al recordar el Superclásico de la fecha 15 del Torneo Apertura 2025. Aquel encuentro, que terminó 2-1 a favor de River, quedó marcado por un tiro libre de Mastantuono que alcanzó los 82 kilómetros por hora desde 28 metros de distancia.
Lejos de la soberbia, y ante el reconocimiento del streamer —quien admitió que "si no fuese por esa genialidad no nos ganaban"—, Mastantuono optó por la humildad y la ironía para explicar aquel remate que dejó sin chances al arquero rival.
"Fue por el viento", lanzó el ex River, provocando la risa cómplice en la transmisión. "El viento ayudó un poquito igual", insistió, bajándole el tono a una ejecución que ya se inscribe entre los mejores goles estéticamente logrados en la historia reciente de los Superclásicos, comparado en la charla con ejecuciones míticas de Riquelme o Juan Fernando Quintero.
La nota pinta de cuerpo entero el presente de Mastantuono: un joven que, con apenas un puñado de partidos en la Selección Argentina (donde debutó como titular ante Venezuela) y llevando la presión de la camiseta blanca del Madrid, elige la naturalidad para desdramatizar el éxito.
Mientras en España continúa su proceso de integración apoyado en figuras como Bellingham, en Argentina todavía resuenan los ecos de su talento, capaces de generar admiración incluso en sus rivales clásicos