La voz serena pero el mensaje estruendoso. Después de otra función de gala con el Inter Miami, donde con dos goles volvió a ser el arquitecto de la victoria, Lionel Messi se sentó y, entre sonrisas, articuló las palabras que miles de millones de fanáticos en Argentina y el mundo temen escuchar. No fue un anuncio formal, pero sí la más clara señal de que el final de una era con la albiceleste en casa se acerca.
“Sí, va a ser especial, va a ser un partido muy especial para mí porque es el último de Eliminatorias. No sé si después habrá amistoso o más partidos, pero sí que es un partido muy especial y por eso me va a acompañar mi familia: mi mujer, mis hijos... Lo vamos a vivir de esa manera. Después no sé qué pasará, pero vamos con esa intención”. Con esa frase, el Diez echó leña al fuego de los rumores y pintó de un tinte conmovedor el próximo encuentro en el Monumental.
El jueves 4 de septiembre, desde las 20:30, en el templo de River Plate, cada pase, cada dribling, cada silencio antes de un tiro libre, estará cargado de una emoción distinta. Será más que tres puntos en las Eliminatorias Sudamericanas, ya conquistadas. Será la posibilidad, latente y dolorosa, de que sea la última vez que el mejor futbolista de todos los tiempos juegue un partido oficial con la camiseta argentina en su tierra.
A sus 38 años, Messi sigue desplegando un nivel sublime en la MLS, demostrando que, mientras el cuerpo aguante, la magia permanece intacta. Sin embargo, él mismo se ha encargado de dosificar la idea de que el retiro no está lejos, un sentimiento que inevitablemente se extiende a su vida en la Selección bajo el mando de Lionel Scaloni.
El calendario de la FIFA es inexorable. Después de Venezuela, el equipo viajará a Guayaquil para enfrentar a Ecuador el 9 de septiembre, cerrando la fase clasificatoria. Luego, en octubre, la albiceleste tiene una gira por Estados Unidos con dos amistosos (posiblemente ante Venezuela y Puerto Rico). En noviembre, la agenda incluye viajes a Angola e India. Pero ninguno de esos partidos será oficial en Argentina.
La próxima y única cita oficial confirmada para 2026, antes del Mundial, es la Finalissima contra España en marzo. Un partido de alto voltaje, pero en una sede neutral (Londres, Qatar o Arabia Saudita son las candidatas). Esto deja al partido del 4 de septiembre como el último compromiso oficial en suelo argentino en el calendario foreseeable.
Cada detalle de la vida de Messi es ahora una pista para descifrar el final. La elección de su mujer, Antonela Roccuzzo, de una foto familiar como fondo de pantalla, que causó furor entre los fanáticos, se lee en este contexto como un guiño a la importancia de los suyos en esta nueva etapa.
Con 193 partidos y 112 goles vistiendo la albiceleste, Messi ya no tiene nada que demostrar. Es el máximo campeón, goleador y líder indiscutido. La Copa del Mundo 2026 en Norteamérica aparece como el epílogo soñado, el colofón perfecto. Pero el camino hacia allí parece estar jalonado de pequeñas despedidas.
El partido contra Venezuela no es todavía el adiós definitivo a la Selección, pero sí podría serlo a su casa. Será la noche para que un pueblo entero, una vez más, le diga gracias. Por todo, Leo