El aire en el predio de Ezeiza es una mezcla de concentración absoluta y nostalgia contenida. Hay una certeza y una gran duda. La certeza es que esta noche, desde las 20.30 en el Monumental, ante Venezuela, se vivirá un momento histórico: la última vez que Lionel Messi juegue por puntos en Argentina. La duda, que Lionel Scaloni intentaba despejar ayer en el entrenamiento, es con qué hombres saldrá a la cancha para honrar ese momento y sumar tres puntos clave hacia el Mundial 2026.
El operativo despedida está en marcha, pero Scaloni, pragmático y detallista, no se deja llevar solo por la emoción. Su mente está puesta en el funcionamiento táctico. La defensa, por primera vez en mucho tiempo, se escribe sola: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico. La ausencia de Lisandro Martínez, aún recuperándose de su lesión, no genera variantes.
El verdadero rompecabezas para el DT se arma de mitad de cancha para adelante. El partido pasado contra Colombia dejó secuelas: la expulsión de Enzo Fernández le quitó un titular indiscutido. Su lugar natural sería para Alexis Mac Allister, pero la llegada del volante de Liverpool a la Argentina se convirtió en una odisea. Un vuelo perdido lo obligó a un desvío por París y arribó a Ezeiza recién el miércoles.
Esa demora puso un enorme signo de interrogante sobre su condición. Scaloni solo pudo contar con él en la práctica de ayer. La decisión final, como suele hacer el campeón del mundo, saldrá de una charla mano a mano. “Todo dependerá de cómo llegue, de cómo se sienta y de lo que veamos. No hay margen para errores”, fue la postura del técnico en conferencia de prensa.
Si el diagnóstico no es positivo, Scaloni tiene tres cartas bajo la manga para ese puesto de interior junto a Rodrigo De Paul y Leandro Paredes: Exequiel Palacios (apenas 29 minutos en su pierna tras la lesión), Giovani Lo Celso (titular en el Betis y con ritmo) y la joya de la sub-20, Nico Paz, quien se gana su lugar en cada entrenamiento con el olfato goleador que despliega en el Como italiano.
Pero la duda no termina ahí. El ataque también tiene su propio déjà vu scaloniano. Lionel Messi y Julián Álvarez son intocables. La pregunta es si serán dos o tres los delanteros. La pulseada está entre la punta de diamante de Thiago Almada, que fue titular en los últimos cuatro partidos y le da una estructura de 4-3-2-1, o la furia goleadora de Lautaro Martínez, que obligaría a un cambio a un 4-3-1-2 con Messi de enlace libre.
Cada opción representa una filosofía. Almada ofrece continuidad y dinámica. Lautaro, el goleador más letal del momento en Europa, promete un torrente de gol asociándose con Julián. Scaloni lo sabe: no se trata solo de ganar, sino de darle a Messi el escenario perfecto para su última función oficial en casa.
La probable formación que se maneja es con Emiliano Martínez; Molina, Cuti Romero, Otamendi, Tagliafico; De Paul, Paredes, Mac Allister; Almada; Messi y Julián Álvarez. Pero en el país de Scaloni, lo probable siempre está a un entrenamiento de volverse incierto. Hoy, más que nunca, el equipo será un reflejo de un diagnóstico médico y una conversación de corazón a corazón. Todo, para que la última danza de Messi en casa sea perfecta.