A las 13 horas, el termómetro de la percepción sobre Argentina se enfriaba abruptamente. El riesgo país se desplomaba 101 unidades, hasta los 917 puntos básicos, en una reacción visceral y inmediata al anuncio del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. Minutos antes de la apertura de las ruedas, Bessent había difundido los detalles de un paquete de apoyo masivo destinado a fortalecer al Banco Central y sostener el frente financiero argentino. El mensaje fue claro: Estados Unidos pone su músculo financiero detrás del plan de estabilización.
La respuesta en el mercado de bonos fue eléctrica. Las cotizaciones de los títulos soberanos globales, que amanecieron en terreno negativo, se dieron vuelta con fuerza y llegaron a reflejar incrementos del orden del 5% en promedio. Pasado el mediodía, las ganancias se estabilizaban en un robusto rango de 2% a 3,5%. Del otro lado del río Hudson, en Wall Street, el optimismo se tradujo en alzas aún más pronunciadas para los ADR y acciones de compañías argentinas, que exhibieron ascensos de hasta el 10,9%, liderados por Grupo Galicia.
El corazón del anuncio de Bessent late en una línea swap de 20.000 millones de dólares con el BCRA, un instrumento de liquidez de alto impacto. Este mecanismo, esencialmente un préstamo de divisas entre bancos centrales, inyectaría reservas de libre disponibilidad, fortaleciendo de manera decisiva el debilitado nivel de activos del organismo monetario. La propuesta se completa con la compra directa de bonos argentinos por parte del Tesoro –tanto en el mercado primario como secundario– y la posibilidad de un préstamo stand-by, medidas que actúan como un poderoso seguro contra eventos de liquidez.
La noticia despejó de un soplo la incertidumbre que lastraba al mercado. La comunicación oficial generó una reacción en tiempo real, observándose una marcada respuesta en los precios de todos los activos locales. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, fue el primero en reaccionar desde el oficialismo con un contundente: “Bueno, que se puede agregar más que ‘thank you Secretary’”. Y completó: “Argentinos, empieza una nueva era, a trabajar todos juntos para hacer nuestro país grande nuevamente”.
El paquete anunciado, que también incluye el fin de beneficios fiscales para exportadores y colaboración en la gestión de pagos de deuda, representa el respaldo explícito que el gobierno de Javier Milei necesitaba para darle sostenibilidad de mediano plazo a su ajuste fiscal. Si bien los plazos y montos específicos de algunas medidas aún deben definirse, el mensaje de hoy logró lo inmediato: cambiar la psicología del mercado e instalar una esperanza de liquidez que había estado ausente. La pregunta que flota en el aire es si este shock de confianza será el punto de inflexión que consolide la salida de la crisis o solo un respiro transitorio en un camino aún empinado. Por ahora, los números pintan una euforia verde.