Queja de vecinos por incidentes: “Se terminó la capital de la alegría”.
La jornada inaugural del carnaval estuvo atravesada este año por numerosas quejas, incidentes y cuestionamientos vinculados a la falta de control y organización.
A lo largo de la noche, vecinos, participantes y visitantes relataron situaciones de desorden generalizado, consumo de alcohol y estupefacientes en espacios públicos, discusiones, agresiones verbales y ausencia de una intervención efectiva por parte del personal de seguridad.
Entre los principales reclamos se mencionaron jóvenes fumando marihuana en sectores de cantinas con presencia de niños, personas arrojando espuma y objetos a integrantes de las comparsas, y reiteradas invasiones del público al recorrido, lo que generó empujones y momentos de riesgo tanto para artistas como para espectadores.
Además, se reportaron hechos de mayor gravedad.
Una madre denunció que su hija de 12 años fue víctima de acoso verbal por parte de un hombre que vestía chaleco identificatorio del evento
Visitantes que concurren todos los años señalaron su sorpresa ante el cambio en el clima del corso. “Siempre fue una fiesta familiar, pero esta vez llamó la atención la cantidad de chicos y adolescentes generando disturbios y la falta de respeto”, expresó uno de los asistentes.
Desde las comparsas y agrupaciones participantes manifestaron su malestar y preocupación.
Aseguran que dedican meses de trabajo a la preparación de sus presentaciones y que, en esta edición, no se sintieron resguardados ni valorados, señalando que su integridad física estuvo expuesta en reiteradas ocasiones.
El malestar general quedó sintetizado en una frase repetida por varios testimonios: “Se terminó la capital de la alegría”.
Ante este panorama, vecinos y protagonistas del carnaval reclamaron mayor organización y controles efectivos para que las próximas noches recuperen el espíritu festivo y seguro que históricamente caracterizó a la celebración.