De la Patagonia a la élite mundial: Aldo Duscher, el socio de Scaloni que eligió el camino de la disciplina para ser DT
A poco más de una hora de Esquel, en Chubut, Gualjaina apenas supera los mil habitantes. El frío y la nieve forjan esquiadores, pero Aldo Pedro Duscher solo quería una pelota. Esa tozudez, la misma que lo llevó a los 14 años a dejar a su familia para internarse en la pensión de Newell’s en Rosario, es la que hoy define su perfil como entrenador.
Lejos de los flashes que supo tener en el Deportivo La Coruña o el Sevilla, Duscher analiza el fútbol con la misma rigurosidad con la que Jorge Griffa le revisaba la libreta de calificaciones en las inferiores. "Si no aprobabas, estabas suspendido una semana. No importaba cómo jugabas", recuerda. Esa escuela, sumada a la docencia de José Pekerman, moldeó un carácter que hoy busca imponer desde el banco de suplentes.
El vínculo inquebrantable con ScaloniEn tiempos donde la "Scaloneta" es marca registrada, la palabra de Duscher cobra un valor testimonial único. Compartieron vestuario, ciudad y sueños en La Coruña. "Leo es un luchador del fútbol, un apasionado. Nadie se iba a imaginar lo que logró, pero tenés que transitar el camino para ver si te da la nafta", asegura sobre el actual DT de la Selección Argentina.
La relación trasciende lo profesional. Duscher recuerda a un Scaloni joven, que "pesaba ocho kilos mojado pero hacía lo que quería con la pelota". Hoy, mantienen el contacto, y el análisis de Duscher sobre la Selección es clínico: "Argentina marcó tendencia con un mix de cosas muy buenas: picardía, potrero y el ancho de espadas, que es Messi. Es un equipo emocionalmente muy bien gestionado".
Marcar al "Ancho de Espadas" y el incidente BeckhamDuscher conoce lo que es la fricción de la élite. Enfrentó a los mejores, pero destaca a Messi por sobre el resto, incluso por sobre Cristiano Ronaldo. "Es un avión. Mentalmente te mata; si no le sale una, intenta 80.000 veces más. Y no lo hagas enojar, porque te hace 10 goles", describe con la autoridad de quien tiene la camiseta número 19 de la Pulga guardada como un tesoro.
Su carrera también estuvo marcada por aquel incidente previo al Mundial 2002: la patada a David Beckham en un Manchester United-La Coruña. Un hecho que casi lo lleva a Old Trafford (el pase estaba avanzado) y por el que la prensa inglesa llegó a invadir su pueblo natal. "Fui a la pelota, no con intención de lastimar. En ese momento hablé con él y no estaba enojado, lo tomó bien", aclara, cerrando una vieja herida mediática.
El desafío de dirigir: gestión y conviccionesTras colgar los botines y descansar —"de los 14 años no había vuelto más a mi casa", confiesa—, Duscher sintió el llamado de la dirección técnica. Empezó en sus raíces, en Belgrano de Esquel, y luego se capacitó en Europa.
Su paso reciente por Quilmes y la Selección Sub-20 de Paraguay deja ver a un DT que prioriza los procesos serios por sobre la urgencia del resultado. En el "Cervecero" dio un paso al costado por lealtad a quien lo contrató; en Paraguay, se fue en medio de un Sudamericano defendiendo su metodología. "Hay lugares que permiten el desarrollo y otros donde urge el resultado. Yo tengo la escuela de Newell’s y de Pekerman. ¿Cómo no voy a creer en el profesionalismo?", se pregunta.
Hoy, mientras espera un proyecto que se alinee con sus valores, Duscher sigue estudiando. No busca ser un gestor de egos momentáneo, sino un formador. Tal como lo hicieron con aquel chico que salió del frío de Chubut para conquistar Europa