A 35 años de una noche épica: el 4-3 de Boca a River en la Bombonera que cambió la historia de los Superclásicos
Hay fechas que quedan talladas en el granito de la memoria futbolera. El 27 de febrero de 1991 es una de ellas. Hoy, a exactos 35 años de aquel Superclásico por la Copa Libertadores, los protagonistas sienten que el aroma a césped y la vibración de la Bombonera están tan presentes como si el partido hubiera terminado hace apenas unas horas.
Aquella noche no fue solo un partido de fútbol; fue un guion cinematográfico que terminó por inclinar la balanza histórica hacia la ribera. Boca, dirigido por el "Maestro" Oscar Washington Tabárez, dio vuelta un 1-3 frente al River de Daniel Passarella, sellando un 4-3 agónico que Latorre define hoy como "la gloria y la muestra de la magia del fútbol".
La "tijera" de la inmortalidad"Fue una gran corrida de Bati por la derecha. Me cayó justa, de frente al arco. La empalmé de lleno, en una especie de tijera y la puse arriba", relata Diego Latorre con la precisión de quien aún siente el impacto del balón en su botín. Ese gol, a solo tres minutos del final, desató un carnaval que todavía resuena en las paredes del estadio.
Boca perdía feo en el primer tiempo. River, con goles de Borrelli y Zapata, parecía invencible. Pero la expulsión de Leonardo Astrada y una charla técnica de Tabárez que Latorre califica de "magistral" cambiaron el destino. El equipo de la Ribera apeló a su ADN: el orden del "Maestro" mezclado con el fervor indomable de Blas Giunta.
El Superclásico del diferido y los 50 puntos de ratingEran otros tiempos para los medios de comunicación. En 1991, el Superclásico no se veía en vivo en Capital y GBA. Se emitía en diferido por Canal 9. Juan Manuel "Bambino" Pons, quien debutaba esa noche en los relatos televisivos junto a Alejandro Fabbri, recuerda el fenómeno: "Cuando River ganaba 3-1, la gente apagó la radio y puso la tele para ver el arranque. Medimos 50 puntos de rating".
Esa transmisión fue financiada en parte por Alejandro Romay, quien a cambio de instalar el sistema lumínico de la Bombonera, se quedó con los derechos de los partidos internacionales de Boca.
Una década teñida de azul y oroEse triunfo del 27 de febrero no fue un hecho aislado. Fue el kilómetro cero de una hegemonía. Desde esa noche hasta finales de 1999, Boca y River se enfrentaron 43 veces: Boca ganó 21, River solo 8 y empataron 14.
"Teníamos un cuadro maravilloso, con sentido colectivo y grandes individualidades", reflexiona Latorre. Para el exdelantero, Tabárez fue la clave: "Fue un padre para nosotros, un sabio que detectó la dupla que podíamos armar con Batistuta".
A 35 años de aquel hito, la nota de color no es solo el resultado, sino la vigencia de una mística. Aquella noche de 1991, bajo las luces nuevas de Romay, el fútbol argentino entendió que en un Superclásico, como dice Latorre, "dentro de una cancha cualquier cosa puede suceder".