Interno exhibe consumo de estupefacientes en la Unidad Penal N° 3
Un fuerte revuelo se generó en las últimas horas en la Unidad Penal N° 3 de San Nicolás tras la viralización de un video en el que un interno muestra un presunto “cóctel” de estupefacientes dentro de su celda. Las imágenes, que circularon rápidamente a través de redes sociales y distintos canales informativos, encendieron alarmas sobre los controles dentro del establecimiento penitenciario.
Según trascendió, el registro fue realizado por el propio recluso mediante un teléfono celular, elemento cuyo uso está prohibido en contextos de encierro. En el video, además de exhibir las sustancias, se alcanza a observar uno de los patios de la unidad, lo que confirmaría su autenticidad y origen.
El episodio reaviva cuestionamientos en torno a la circulación de dispositivos móviles en cárceles y al ingreso de drogas, problemáticas que han sido detectadas en reiteradas ocasiones en distintas unidades del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). En este caso, la exposición pública del material suma un componente de preocupación adicional por la aparente facilidad con la que el interno habría accedido tanto a los estupefacientes como a la posibilidad de grabar y difundir el contenido.
Fuentes cercanas indicaron que el detenido sería oriundo de San Nicolás y que previamente estuvo alojado en una unidad penitenciaria de Junín. No obstante, estos datos aún no fueron confirmados oficialmente.
A partir de la difusión del video, se espera que las autoridades inicien actuaciones internas para determinar cómo ingresaron las sustancias al penal y establecer eventuales responsabilidades, sin descartar fallas en los controles o posibles irregularidades.
El hecho también habría generado malestar entre otros internos del pabellón, en un contexto ya de por sí sensible dentro del sistema carcelario.
Desde el medio que difundió inicialmente el material se aclaró que su publicación tuvo fines estrictamente informativos, con el objetivo de visibilizar una problemática persistente en las cárceles argentinas, y se reiteró el rechazo a cualquier conducta vinculada al consumo y tráfico de estupefacientes.