Construye prendas con telas de descarte de la industria láctea
María Esther Ferreyra es profesora de arte y tecnología, y cuenta que ya tenía incorporada desde niña, la cultura de reciclar los materiales en desuso. Hace tres años se dio cuenta de que las telas descartadas luego de utilizarlas para la elaboración de quesos artesanales, podían convertirse en algo más que un residuo. Así comenzó a utilizarla para crear ropa de autor, con diseños exclusivos y la intención de invitar a vestir diferente y a la vez cuidar el medio ambiente. Su lema es: “Menos tendencia y más esencia”.
“Me crié en el campo y desde chica aprendí a valorar las cosas simples, esas que muchas veces pasamos por alto. Eso ha marcado mi vida y más tarde mi emprendimiento”, comienza diciendo María Esther, más conocida por todos como Marité.
Su marido tiene un tambo y elabora quesos en Serrano, al sudeste de la provincia de Córdoba, a unos 45 kilómetros al sur de la ciudad de Laboulaye.
En el 2022, notó que en la fábrica de su marido descartaban cada seis meses las grandes telas suizas que, cuando se trata de elaborar quesos de modo artesanal, se utilizan como filtros para separar la masa del suero. Entonces decidió pedírselas, las llevó a su casa, las lavó bien, les quitó la grasitud, el olor a queso y las desinfectó, dejándolas listas para darles otro uso. Su idea era agregarles valor, hacer algo valioso con ellas.
“Lo primero que se me ocurrió fue coser unas bolsitas para envolver las provoletas -continúa Ferreyra-, a modo de packaging artesanal, pero con el tiempo, la producción de quesos aumentó y ya no era posible envolver así cada una, y descubrí que es una tela de algodón muy suave, absorbente y bella; es muy resistente, porque soporta un volumen de 100 kilos de masa, producto de mil litros de leche”, apunta.
“Y así fue como lo primero que se me ocurrió fue coserme un vestido para usar en la playa, ese mismo verano. Todo el mundo me lo elogió y preguntaba dónde lo había comprado.
Luego “hice una chaqueta y después un buzo, y así nació mi emprendimiento al que llamé ‘Mariafe, diseño de autora’”.
Continúa describiendo Marité: “Desde el comienzo decidí no fabricar en serie, sino a baja escala, de modo que hago piezas exclusivas, que no se repiten. Luego empecé a diseñar con colores, de modo que para los estampados uso tintes naturales, que no se desprenden con el lavado ni se destiñen”.
Su empresa comenzó a crecer y necesitó de más material por lo que contó con recortes de cortinas, tapizados, todo material que su amiga decoradora de interiores descarta.
Con ese marcado crecimiento, hoy aspira contagiar a otros en la cultura de la responsabilidad por el medio ambiente.