River sufrió más de la cuenta para eliminar a Ciudad de Bolívar: el desahogo de Gallardo y la dignidad de un rival regional que estuvo a la altura

Miercoles, 18 de Febrero del 2026 - 20:40 hs.

En la política, como en el fútbol, los resultados mandan, pero los relatos sostienen. Anoche, en el Estadio Único La Pedrera de San Luis, River Plate consiguió el resultado que necesitaba imperiosamente para descomprimir una semana de operaciones cruzadas y críticas feroces tras las caídas ante Tigre y Argentinos Juniors. Sin embargo, el 1-0 final ante Ciudad de Bolívar dejó en evidencia que el relato de la suficiencia futbolística atraviesa horas bajas.

Para la audiencia de esta zona de la Provincia de Buenos Aires, el dato no es menor: Ciudad de Bolívar, el equipo que representa a la localidad vecina y que transita su estreno en la Primera Nacional, planteó una batalla táctica que casi lleva al gigante de Núñez a la cornisa de los penales. Fue recién a cuatro minutos del final, gracias a la jerarquía individual de Juan Fernando Quintero desde los doce pasos, que River logró destrabar un trámite espeso.

La resistencia bonaerense y el desahogo final

El partido fue un monólogo de intenciones de River, pero un masterclass de resistencia del conjunto bolivarense. Agustín Rufinetti, arquero de "Las Águilas", se convirtió en una muralla, sacando pelotas clave como un cabezazo de Matías Viña que tenía destino de red.

La falta de eficacia ofensiva del equipo de Marcelo Gallardo era alarmante, alimentando la ansiedad en el banco y en la tribuna. El cero se rompió recién cuando el árbitro Nicolás Ramírez sancionó una infracción sobre el juvenil Joaquín Freitas —una de las apuestas del DT ante la lesión de Portillo—. Quintero, con la frialdad de quien ha definido finales continentales, ejecutó fuerte y al medio para sellar el pase a los 16avos de final, donde espera Aldosivi.

Gallardo: Gestión de crisis y mensaje hacia adentro

Más allá del pase de ronda, lo jugoso estuvo en la conferencia de prensa. Gallardo, habituado a manejar los tiempos del micrófono como pocos líderes en la Argentina, salió a marcar la cancha. No habló solo de fútbol; habló de gobernabilidad interna.

"Cuando uno es lógico y sensato tiene la percepción de la realidad. Hay que abstenerse de todo el ruido. Si eso nos desestabiliza quiere decir que no estamos firmes, y todos estamos convencidos", sentenció el "Muñeco", respondiendo a las críticas que sugerían un fin de ciclo.

El entrenador reconoció que el equipo está "trabado con el arco" y que la falta de gol es un problema de percepción y confianza, más que de generación de juego. "Argumentos hay, los que no quieren verlo no lo van a hacer porque se quedarán en esa derrota dolorosa", disparó, en un claro mensaje a los detractores que, según él, quieren "perder la memoria" sobre los cimientos de su proyecto.

La apuesta por las inferiores: un mensaje de austeridad

En un contexto económico complejo, Gallardo también bajó línea sobre el mercado de pases. Descartó salir a comprar "por comprar" tras la baja de Juan Portillo y ratificó su confianza en la cantera, destacando al mencionado Freitas.

"No es fácil incorporar jerarquía. Hoy jugó Freitas, un chico que viene mostrando condiciones. Tampoco queremos tapar a un pibe que está haciendo las cosas bien", explicó, mostrando una gestión de recursos humanos que prioriza el patrimonio del club sobre los parches de urgencia.

River ganó y respira. Enfrentará a Vélez el domingo en Liniers con otro semblante. Pero Ciudad de Bolívar se vuelve a la provincia con la frente en alto, habiendo demostrado que, con orden y sacrificio, se puede mirar a los ojos a los más poderosos