Artemis II regresó este viernes a la tierra
La nave Orion amerizó en el océano Pacífico a las 21.07, después de completar el primer viaje tripulado de la NASA a la órbita lunar desde la era Apolo y de poner a prueba sistemas, maniobras y procedimientos clave para el futuro del programa.
La tripulación estuvo integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Durante la misión, los cuatro astronautas sobrevolaron la Luna, pasaron por su lado oculto y concretaron una travesía que funcionó como ensayo general para los próximos pasos del plan Artemis, orientado a retomar la presencia humana en la superficie lunar y proyectar luego misiones hacia Marte.
La fase final de la misión empezó a tomar forma durante la tarde, cuando los astronautas comenzaron a colocarse sus trajes espaciales para el reingreso. Más tarde, se produjo la separación del módulo de servicio de Orion, un paso decisivo que dejó expuesto el escudo térmico de la cápsula tripulada para soportar temperaturas cercanas a los 2.700 grados durante la entrada a la atmósfera.
Ya en el tramo más crítico, Orion ingresó a la atmósfera terrestre y la tripulación perdió comunicación con la Tierra por algunos minutos, tal como estaba previsto dentro del operativo de regreso. Ese apagón temporal fue uno de los momentos de mayor tensión del cierre, antes de la apertura de los paracaídas y del descenso final hacia el Pacífico.
El desenlace llegó a las 21.07, cuando la cápsula amerizó con éxito. Desde la NASA definieron el regreso como “un aterrizaje perfecto”, en una señal de alivio y satisfacción tras una misión que había concentrado la atención global por su peso simbólico y técnico.
Más allá de las imágenes impactantes del sobrevuelo lunar, el objetivo central de Artemis II fue comprobar que la nave, la tripulación y todos los sistemas asociados pueden operar con seguridad en el espacio profundo. Esa validación era indispensable antes de avanzar hacia misiones más complejas, con maniobras adicionales y objetivos más ambiciosos.
La misión también dejó una secuencia histórica: fue el regreso humano al entorno lunar después de más de 50 años. Aunque no incluyó alunizaje, sí permitió ensayar el funcionamiento integral de Orion en una ruta que vuelve a poner a la Luna en el centro de la exploración tripulada.
Con el amerizaje de este viernes, Artemis II completó una travesía que no solo tuvo valor científico y operativo, sino también político y simbólico. La NASA cerró así una etapa clave de preparación para el próximo gran salto de su programa lunar.