Dos chacabuquenses, testigos en el debate que se sigue por la muerte de Diego Maradona
Fernando Villarejo es un médico oriundo de la vecina localidad de Chacabuco y en las últimas horas volvió a declarar en calidad de testigo, en la causa que se debate en juicio oral y público por la muerte de Diego Armando Maradona.
Para Vallejos es la segunda vez que es convocado ya que se desempeñaba como jefe del Servicio de Terapia Intensiva de la Clínica Olivos donde Maradona permaneció internado hasta 15 días antes de su muerte y tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido.
Vallejo ya había prestado declaración en el primer juicio por la muerte del ex jugador de la selección argentina y que se viera frustrado por los hechos protagonizados por una de las integrantes del Tribunal, Dra. Julieta Makintash
Ante los magistrados, Villarejo señaló que fue él quien consideró que no era aconsejable que continuara su tratamiento bajo la modalidad de internación domiciliaria.
Reiteró además, que la sugerencia del centro médico se basó en que “fuera a una clínica de recuperación, preparada para un tratamiento con mucho tiempo por delante”, para una “rehabilitación con psiquiatras, psicólogos, terapeutas ocupacionales y clínicos”.
“El paciente requería de otras disponibilidades”, dijo Villarejo, que también expresó: “Yo no estaba de acuerdo con que se vaya a la casa. La familia quería y los médicos de cabecera acompañaban, yo no me puedo oponer”.
“Las complicaciones inherentes al tratamiento requieren una estructura por alguna eventual complicación. Son cosas muy técnicas y específicas y que no se pueden administrar en un domicilio, más allá de alguna excepción”, agregó Villarejo, que, en su declaración, además, reconoció a Leopoldo Luque, uno de los acusados en el juicio, como “médico de cabecera” de Maradona.
“En noviembre de 2020, Maradona vino derivado de otro lugar con un hematoma subdural que requería operación. Tengo entendido que el médico de cabecera se comunicó con la clínica para tratar de derivarlo en virtud de la buena experiencia en otras oportunidades. El doctor de cabecera era Luque y se presentaba como tal “, aseguró el chacabuquense.
“Luego de la operación, el paciente vino bien, muy estable desde todo punto de vista. Lúcido. Respiraba por sus propios medios y adecuadamente. Al otro día estaba clínicamente bien, con algún grado de confusión o excitación”, dijo también Villarejo, que en otro tramo de la declaración expresó: “Conocíamos cómo era el paciente y tenía esas alteraciones conductuales. Estaba un poco más confuso, pero era el contexto de las primeras horas. No nos llamó la atención. Los estudios prequirúrgicos se hicieron y, probablemente, se podría haber hecho mejor, pero estamos hablando de un paciente en una situación de urgencia “
“Sí, coincido”, respondió Villarejo cuando se le preguntó si el médico Luque buscaba el beneficio del paciente.
Tras el testimonio del médico nacido en Chacabuco, que trabajó en la Clínica Olivos hasta su jubilación, en 2023, el fiscal Patricio Ferrari señaló contradicciones en la declaración y sostuvo que Villarejo afirmó cosas hace 5 años que no coinciden con su declaración de este jueves respecto a quién decidió la internación domiciliaria de Maradona.
El exfutbolista fue hallado muerto el 25 de noviembre de 2020, víctima de un “edema agudo de pulmón en un paciente con una miocardiopatía crónica reagudizada por la insuficiencia cardíaca”, según reveló la autopsia.
Además de Luque, son juzgados en este proceso la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la doctora y coordinadora de la empresa de salud Swiss Medical, Nancy Forlini; el médico Pedro Di Spagna; el coordinador de enfermeros, Mariano Perroni, y el enfermero Ricardo Almirón.
Otro chacabuquense
El comisario Javier Leonardo Mendoza, oriundo de Chacabuco, fue el funcionario policial que el día de la muerte de Maradona se hallaba al frente de la comisaría de Benavídez, partido de Tigre, y durante esa jornada realizó tareas ante la casa en la que se registró el deceso.