Agostina Vega

Una semana de búsqueda con un trágico final

Domingo, 31 de Mayo del 2026 - 10:36 hs.

El caso de Agostina Vega mantuvo en vilo a Córdoba durante seis días. Lo que comenzó como una búsqueda desesperada de una adolescente de 14 años terminó este sábado con la confirmación del hallazgo de sus restos en un descampado de Ampliación Ferreyra. Desde que se conoció la funesta noticia, se realizaron marchas y protestas en la ciudad.

Durante la semana, la causa avanzó entre testimonios, análisis de cámaras de seguridad, allanamientos y la detención de Claudio Barrelier, expareja de la madre de la víctima y principal sospechoso del expediente.

Lunes 26 de mayo: denuncia formal

Sin noticias sobre la adolescente, la familia radicó la denuncia por desaparición y la Policía de Córdoba activó los primeros operativos de búsqueda.

Los investigadores comenzaron a analizar cámaras de seguridad, registros telefónicos y movimientos de las personas que habían tenido contacto con Agostina durante las horas previas a su desaparición.

Miércoles 28 de mayo: Alerta Sofía y el primer allanamiento

Con el paso de los días sin resultados positivos, las autoridades activaron el Alerta Sofía, el sistema nacional de emergencia para la búsqueda de menores desaparecidos.

Ese mismo día se realizó un allanamiento en la vivienda de Claudio Barrelier, mientras los investigadores detectaban un dato clave: el teléfono celular de Agostina habría permanecido durante varias horas en una zona vinculada al entorno del sospechoso antes de dejar de emitir señal.

La madre de la adolescente también comenzó a recibir llamadas y mensajes anónimos con supuesta información sobre el caso, material que fue incorporado a la investigación judicial.

Jueves 29 de mayo: declaraciones y contradicciones

Barrelier declaró ante el fiscal Raúl Garzón y sostuvo que Agostina nunca había ingresado a su vivienda. Sin embargo, la familia rechazó esa versión y aseguró que el acusado ocultaba información relevante para la causa.

Mientras tanto, familiares y vecinos realizaron marchas para reclamar avances en la búsqueda y exigir respuestas sobre el paradero de la adolescente.

Viernes 30 de mayo: los rastrillajes apuntan a Ferreyra

La fiscalía profundizó las medidas de prueba con nuevos allanamientos y un amplio operativo en un descampado del barrio Ferreyra, al sur de la capital cordobesa.

Más de un centenar de efectivos, junto con perros entrenados y personal especializado, participaron de los rastrillajes luego de que surgieran indicios que ubicaban al sospechoso en esa zona tras la desaparición.

Ese mismo día trascendió que Barrelier había modificado parte de su declaración y reconocido que la joven que aparecía en las cámaras ingresando a su casa era efectivamente Agostina.

Sábado 31 de mayo: el hallazgo y el peor desenlace

La investigación tuvo su desenlace más dramático cuando fuerzas policiales encontraron restos humanos en el sector donde se concentraban los rastrillajes en Ampliación Ferreyra.

Horas antes se había realizado un nuevo allanamiento en la vivienda del único detenido. Además, Gabriel Vega, padre de Agostina, habló públicamente por primera vez y lanzó sospechas sobre el vínculo entre Barrelier y la madre de la adolescente.

Ahora, la causa ingresó en una nueva etapa. 

Los investigadores deberán determinar: 

a-Cómo ocurrió el crimen 

b- Cuál fue la mecánica de los hechos  

c- Si existieron otras personas involucradas 

d- Profundizar las pericias sobre los elementos secuestrados durante los allanamientos.

Cronología previa a la desaparición

La reconstrucción de la causa ubica a Agostina Vega junto a su madre, su hermano y Claudio Barrelier durante parte de la tarde en actividades compartidas, en el marco de un encuentro deportivo.

 Horas más tarde, ya por la noche, la adolescente salió de su casa y se dirigió hacia la vivienda del acusado en el barrio Cofico.

Las cámaras de seguridad registraron su llegada al domicilio. Esa grabación se convertiría días después en una de las pruebas más importantes del expediente. En un primer momento, Barrelier negó que fuera Agostina quien aparecía en las imágenes, pero luego terminó admitiéndolo.

Domingo 25 de mayo: comienza la búsqueda

Al advertir que la adolescente no regresaba ni respondía mensajes, familiares, amigos y vecinos iniciaron una búsqueda por cuenta propia.

Durante la madrugada, la madre de Agostina se comunicó con Barrelier para preguntarle si sabía algo sobre el paradero de la joven. El hombre dio distintas explicaciones sobre el último contacto que habría tenido con ella, versiones que con el correr de los días quedaron bajo la lupa de los investigadores. 

Sábado 30 de mayo

Los restos de Agostina Vega yacían ocultos dentro de bolsas plásticas y recipientes descartados en un predio abandonado de la periferia cordobesa. 

Las cuadrillas de rastrillaje divisaron los bultos sospechosos en un extenso baldío colindante con el populoso barrio Ampliación Ferreyra. La novedad pericial transformó drásticamente el expediente por la desaparición de la menor de 14 años en una investigación por homicidio agravado.

El hallazgo de los restos de Agostina transformó la angustia en bronca y desató una violenta protesta con quema de neumáticos en el norte de la ciudad de Córdoba. 

A medida que la noticia sobre la muerte de la adolescente de 14 años comenzó a circular, decenas de vecinos, familiares y amigos se concentraron frente a la casa familiar de la calle Alem al 3700, en el barrio General Mosconi, portando los mismos carteles que habían utilizado durante las marchas de los días anteriores. 

Afuera del domicilio, la bronca popular comenzó a expandirse rápidamente y apuntó no solo contra Claudio Barrelier, el único detenido por el caso, sino también contra la policía y las autoridades provinciales. 

Los manifestantes lanzaron insultos contra el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, y cuestionaron con dureza la presunta demora en declarar la Alerta Sofía. 

Ya entrada la noche, la movilización se desplazó hacia el Destacamento Policial Juan Pablo II, donde se produjeron graves incidentes con pedradas hacia el edificio, lo que motivó la respuesta de los efectivos con gases lacrimógenos y balas de goma. 

En medio de las corridas y el descontrol, el abuelo de la víctima, Miguel Heredia, manifestó que “no esperaba esta noticia, es la peor que pudimos recibir en nuestra vida”, y concluyó que va a "seguir marchando hasta que tenga la justicia que necesita mi nieta. A mi nieta me la mataron. Quiero que caigan todos los que tengan algo que ver con su muerte”.