El fin de la épica: "Dibu" Martínez pone en duda su continuidad en la Selección tras la derrota en la final
La resaca de la derrota siempre trae consigo el peso de los balances. Para el hincha argentino, y para los miles de juninenses que soñaban con volver a salir a la calle a festejar un bicampeonato mundial, el despertar de este lunes trajo una noticia acaso más dolorosa que el propio 1 a 0 en contra ante España: Emiliano "Dibu" Martínez, el guardián de los milagros, abrió la puerta de su salida de la Selección Argentina.
El plantel arribó a Ezeiza en la tarde del lunes. En las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, una multitud los recibió con bombos, banderas y un agradecimiento inquebrantable. Sin embargo, el clima festivo de la gente contrastó con el hermetismo y la desazón de los protagonistas. Fue en ese contexto que Martínez eligió sus redes sociales para romper el silencio y sacudir el tablero del fútbol nacional.
"La verdad el dolor es difícil de explicar, queda reflexionar muchas cosas y ver como se sigue hacia adelante y si es momento de dar un paso al costado", sentenció el marplatense en un posteo de Instagram que rápidamente paralizó al país. Y agregó, con la culpa de quien siente que no alcanzó: "Lo siento mucho realmente intenté lo máximo para ayudar a mi país y a mis compañeros. Soñé que la ganábamos de vuelta, soñé en traerla a Argentina y hacer historia una vez más".
La final que no fue y el llanto del capitánEl desenlace en Norteamérica fue cruel. Argentina batalló, estiró la definición al tiempo suplementario y tuvo el título en sus manos. Una volea de Giuliano Simeone que se perdió por encima del travesaño y un remate de Marcos Senesi que Pau Cubarsí despejó sobre la misma línea de gol ahogaron el grito albiceleste. Finalmente, a los 105 minutos, Ferrán Torres quebró la resistencia de un Dibu Martínez que, hasta ese momento, había sostenido al equipo con una actuación estelar.
La imagen del final es el retrato de un fin de ciclo. Consumada la victoria española, Lionel Messi no buscó consuelo rápido. El capitán se sentó en el césped, se quitó los botines y las medias, y clavó la mirada en el vacío durante largos minutos. Al recibir la medalla de subcampeón, las lágrimas brotaron en su rostro, acompañadas por el canto ensordecedor de un estadio repleto de argentinos que se negaban a abandonar a su líder.
Las cinco postales del adiósEl mensaje de Martínez estuvo acompañado por una cuidada selección de cinco fotografías que ilustran su estado de ánimo y, quizás, su despedida:
El respeto: Besando la medalla de subcampeón en el podio.
El refugio: Su locker en el vestuario, decorado con un peluche de sus hijos, un rosario, una foto familiar y una réplica en miniatura de la Copa del Mundo.
La cofradía: Una imagen junto a sus compañeros de puesto, Juan Musso y Gerónimo Rulli, y el entrenador de arqueros, Martín Tocalli.
La lealtad: El plantel completo de pie, mirando y agradeciendo a la hinchada que no dejó de alentar.
El quiebre: Dibu, desconsolado, llorando en el banco de suplentes.
El liderazgo puertas adentroLa posible partida de Martínez no solo dejaría un vacío futbolístico indiscutible —fue clave en las Copas América 2021 y 2024, la Finalissima y el inolvidable Mundial de Qatar 2022—, sino que apagaría a una de las voces de mando más fuertes del vestuario.
Horas después del partido, se filtró un video con la arenga del arquero antes de salir a jugar el segundo tiempo: "Dale, con el corazón, muchachos. Con el corazón de jugarlo, yendo para adelante, no hacia atrás. (...) Para atrás juegan los cagones, para atrás juegan los cagones, vamos para adelante". A esa misma voz se sumó la de Messi, exigiendo "¡Personalidad para jugar!", reafirmando el mensaje que el propio rosarino había dado en el túnel antes del pitazo inicial: "Tranquilidad, pensemos en jugar nomás, eh. Olvidémonos de todo. Solo juguemos".
Lo que viene: el abismo del recambioEl anuncio velado de Dibu no es un hecho aislado. Horas antes, el mediocampista Leandro Paredes también había dejado un mensaje con innegable tono de despedida: "Fue un orgullo ser parte de esta Selección".
La incertidumbre golpea las puertas del predio de Ezeiza justo cuando Lionel Scaloni debe comenzar a planificar las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2030 (que se jugará en España, Marruecos, Portugal, Argentina, Uruguay y Paraguay). Perder al dueño indiscutido del arco en los últimos años obliga a repensar la estructura de un equipo que, tras tocar el cielo con las manos, hoy empieza a enfrentarse a su etapa más terrenal: el inevitable y doloroso paso del tiempo.