La inflación de diciembre fue del 2,8%: preocupa la aceleración de precios en el último semestre

Miercoles, 14 de Enero del 2026 - 09:48 hs.

El cierre económico del 2025 deja un sabor agridulce en el análisis de los bolsillos argentinos y, por decantación, en la economía doméstica de Junín. Si se mira la foto amplia, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anual fue el más bajo de los últimos ocho años, un dato que el gobierno celebra como un triunfo. Sin embargo, la película completa muestra un final con suspenso: la medición mensual confirmó la continuidad de una tendencia alcista que comenzó en junio de 2025.

De hecho, diciembre no dio tregua: con un 2,8%, se posicionó como el segundo mes con mayor inflación del año, solo superado por el lejano marzo (3,7%) e igualando la marca de abril. Esta aceleración en el último tramo del año enciende las luces de alerta para el inicio de 2026.

Los que más subieron: Educación y Tarifas

Al desglosar los números del INDEC, queda claro que la inflación no golpeó a todos los sectores por igual. Tres rubros se despegaron del promedio general, empujando el costo de vida hacia arriba:

Educación: Fue el gran motor de la inflación en 2025, con una variación del 52,3%.

Restaurantes y hoteles: Subieron un 42,2%, golpeando al turismo y el ocio.

Vivienda y servicios: Con un 41,6%, este ítem refleja el impacto del sinceramiento de tarifas (luz, gas, agua), que no solo ocuparon el podio en 2025, sino que ya arrancaron el 2026 con nuevos ajustes programados.

En la vereda de enfrente, actuando como ancla para que el índice no fuera mayor, se ubicaron "Prendas de vestir y calzado" (con un modesto 15,3%) y "Equipamiento del hogar" (19,3%). Un dato curioso es el de Salud: pese a las constantes quejas por los aumentos de las prepagas, el rubro cerró con un 28,2%, quedando por debajo del IPC general.

La mesa de los juninenses: la carne por las nubes, el arroz en baja

El rubro "Alimentos y bebidas", el más sensible para la canasta básica, cerró con un aumento del 32,2%, muy cerca del promedio general. Sin embargo, al hacer zoom en las góndolas, las disparidades son notables.

La carne, un lujo. Para los amantes del asado, el 2025 fue un año difícil. Cuatro cortes lideraron la tabla de aumentos en el Gran Buenos Aires y marcaron el ritmo:

Cuadril: +73% (pasó de $10.273 a $17.733).

Paleta: +71%.

Nalga: +70%.

Asado: +69%.

Otros productos como la manzana deliciosa (+67%) y el café molido (+57%) también castigaron el desayuno y la merienda.

El fenómeno de la deflación en básicos. Lo más llamativo del informe del INDEC es que hubo alimentos que, nominalmente, bajaron de precio respecto al año anterior, un fenómeno extraño en la economía argentina reciente.

Arroz blanco: Bajó un 22% (de $2.190 a $1.701).

Zapallo anco: Cayó un 18%.

Papa: Disminuyó un 11%.

Al comparar diciembre contra diciembre, se descarta el factor estacional, lo que indica una baja real en el valor de mercado de estos productos. A esto se suman alimentos que casi no se movieron, como la batata (0%), el vino común (4%) y la yerba mate (9%), que subieron muy por debajo de la inflación.

En resumen, el 2025 se despide con un éxito macroeconómico en la cifra anual, pero deja un desafío complejo para el 2026: controlar la inercia de los últimos seis meses y mitigar el impacto de los alimentos frescos y las tarifas en el poder adquisitivo.