El campeón del Super Bowl sale a la venta: una operación multimillonaria con fines benéficos y un curioso guiño a la mística de Boca

Lunes, 09 de Febrero del 2026 - 12:25 hs.

La euforia por la obtención del título en el Super Bowl LX aún se respira en el Levi’s Stadium de Santa Clara, donde los Seattle Seahawks se impusieron a los New England Patriots para levantar su segundo trofeo Vince Lombardi. Sin embargo, en los despachos, la celebración da paso a una de las operaciones financieras y filantrópicas más grandes en la historia del deporte mundial: la venta de la franquicia es inminente y millones de dólares cambiarán de manos con un destino puramente benéfico.

La decisión no es nueva, pero el título la acelera. Cumpliendo con la última voluntad de Paul Allen, cofundador de Microsoft fallecido en 2018, el equipo debe ser vendido y los fondos resultantes destinados a obras de caridad. Según estimaciones de ESPN, la operación podría alcanzar cifras de entre 7.000 y 8.000 millones de dólares, un movimiento que sacudirá los cimientos de la NFL.

Una herencia con mandato de venta

Actualmente, el equipo es administrado por un fideicomiso a cargo de Jody Allen, hermana del magnate tecnológico. Aunque desde la familia intentaron bajar la ansiedad declarando que "no hay novedades inmediatas", el mercado sabe que el reloj corre. La venta de los Portland Trail Blazers de la NBA al empresario Tom Dundon (dueño de los Carolina Hurricanes) ya marcó el camino en agosto de 2025.

Además, la propia NFL presiona. Las normativas de la liga exigen que la propiedad mayoritaria recaiga en una persona física para garantizar transparencia, y no en fideicomisos a largo plazo. Si no se concreta la venta, los Seahawks se exponen a severas sanciones económicas, lo que convierte a este título de campeón en el broche de oro ideal para cerrar una era y atraer inversores.

La conexión con Argentina: Del "Toto" Caffarena al "12th Man"

Más allá de los millones y el fútbol americano, la historia de los Seahawks tiene un punto de contacto sorprendente con la cultura popular argentina y, específicamente, con Boca Juniors.

La franquicia de Seattle es famosa por su hinchada, a la que oficializaron como el "Jugador Número 12" (o The 12th Man). En 1984, el club retiró el dorsal 12 para que nadie más lo usara, dedicándolo exclusivamente a su afición. Es una tradición sagrada: antes de cada partido, una celebridad local iza una bandera con el número 12 para desatar la locura en el estadio, famoso por ser el más ruidoso de la liga.

Sin embargo, la historia le hace un guiño a la Argentina. El concepto del "Jugador N° 12" tiene sus raíces reales en la gira europea de Boca en 1925. Fue allí donde el escribano Victoriano "Toto" Caffarena, un hincha que acompañó al plantel haciendo de masajista y utilero, fue bautizado por el goleador Antonio Cerroti como el "Jugador Número Doce".

Mientras que en La Ribera esa denominación se convirtió en sinónimo de la hinchada (y luego de la barra brava), en Estados Unidos los Seahawks adoptaron una identidad similar décadas después, llegando incluso a tener disputas legales de marca con la universidad de Texas A&M por el uso del nombre.

Hoy, mientras Junín y el resto del país miran de reojo el espectáculo del Super Bowl, la historia de los Seahawks demuestra que, ya sea por una venta multimillonaria o por la pasión de la tribuna, el deporte global tiene lenguajes comunes. Se cierra una etapa para los campeones de la NFL, con una fortuna destinada a ayudar a otros y una camiseta, la 12, que ya no tiene dueño en la cancha, sino en la gente