Nuevo secretario de Culto y Civilización
El Gobierno nacional designó a Agustín Caulo como nuevo secretario de Culto y Civilización, un área que depende de la Cancillería y que tendrá entre sus principales desafíos recomponer el vínculo con la Iglesia Católica, en medio de las advertencias públicas por el deterioro de la situación social.
Caulo, que hasta ahora se desempeñaba como subsecretario del área, reemplazará a Nahuel Sotelo, quien dejó el cargo para asumir en la Legislatura.
Esta designación fue oficializada mediante el Decreto 362/2026, publicado en el Boletín Oficial, con las firmas del presidente Javier Milei y del canciller Pablo Quirno.
El nuevo funcionario es uno de los referentes del sector conocido como “Las Fuerzas del Cielo”, espacio del oficialismo vinculado al asesor presidencial Santiago Caputo. Antes de llegar a la Subsecretaría de Culto, en septiembre de 2024, había sido director nacional de Culto Católico en Cancillería.
Apodado “Chino”, Caulo comparte con Sotelo un perfil católico y conservador, y mantiene vínculos con sectores de la Iglesia. Su llegada se produce en un momento sensible para la relación entre el Gobierno y la conducción eclesiástica.
En los últimos días, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, expresó preocupación por la pérdida de ingresos en sectores medios y vulnerables. “A veces nos piden para terminar de pagar el alquiler”, advirtió, al describir el impacto de la situación económica en la asistencia que reciben las instituciones religiosas.
El vínculo también aparece atravesado por el debate sobre proyectos oficiales vinculados a la propiedad privada y los desalojos. En la Iglesia y en organizaciones como Techo siguen con atención una iniciativa que modificaría el régimen vigente de integración socio urbana y aceleraría procesos de restitución de viviendas o terrenos.
En ese escenario, Caulo asumirá con la tarea de sostener los canales de diálogo con los distintos cultos, pero especialmente con la Iglesia Católica, en una etapa marcada por tensiones políticas, reclamos sociales y diferencias de mirada sobre el rol del Estado frente a los sectores más vulnerables.