El exilio de una leyenda: Ramón Díaz rompió el silencio y apuntó contra la gestión D'Onofrio por su abrupta salida de River

Viernes, 10 de Julio del 2026 - 13:48 hs.

Hay nombres que, por peso propio, trascienden la lógica del fútbol. Ramón Ángel Díaz es, sin lugar a dudas, uno de ellos. Sin embargo, su historia reciente con River Plate es una crónica de desencuentros. El "Pelado", artífice del resurgimiento tras la crisis más profunda del club, confesó que no pisa el Monumental desde 2014 y dejó en claro que la herida, lejos de sanar, mantiene una vigencia política que trasciende lo deportivo.

En una entrevista exclusiva con La Página Millonaria, el entrenador disparó munición gruesa contra la gestión que encabezó Rodolfo D'Onofrio y que tuvo a Enzo Francescoli como mánager. "No era un feeling ni con él ni con Francescoli, no es un feeling de lo mejor", reconoció Ramón, dejando entrever que la tensión no fue una simple diferencia de criterios, sino una falta de sintonía estructural.

El "cumpleaños" del conflicto

El detonante fue el título del Torneo Final 2014. Lejos de ser el inicio de una era de paz, la obtención del campeonato sirvió para exponer las fisuras. Ramón recordó con indignación la fiesta posterior al logro: "Yo lo llamo 'el cumpleaños de D'Onofrio' en la intimidad. Habla todo el mundo menos el entrenador, menos yo".

Aquella omisión pública en el festejo fue el punto de no retorno. "¿Y estos quién carajo son?", se preguntó Díaz, antes de tomar la decisión de presentar su renuncia junto a su hijo Emiliano. "El entrenador puede tener una palabra, un saludo. Nada, cero. Todas cámaras de ellos. En eso se equivocaron los dos", sentenció, marcando el carácter soberbio con el que, a su entender, la dirigencia manejó el vínculo con el técnico.

Un regreso condicionado

Hoy, el estadio Monumental es irreconocible para el riojano. "No conozco la cancha", admitió, en alusión a las profundas reformas estructurales de los últimos años. Su ausencia no es producto del olvido, sino de un cálculo político: sabe que su figura es demasiado grande y su sola presencia podría tensar un ambiente que prefiere mantener ajeno a cualquier polémica.

Sin embargo, el "Pelado" dejó la puerta abierta. No es un adiós definitivo, pero sí un "hasta que me inviten". Con la picardía que lo define, trasladó la responsabilidad a la actual dirigencia de Stéfano Di Carlo: "A mí si me invitan voy. Vos me invitás a tu casa y yo voy a ir, pero no te voy a aparecer solo si no me invitás".

Para el hincha de River, la figura de Ramón es innegociable. Pero su relato sirve para entender que, detrás del éxito deportivo, la política de los clubes suele ser un tablero de ajedrez donde los egos, a menudo, terminan expulsando a las piezas más valiosas. Por ahora, el ídolo observa desde afuera, esperando un gesto que, hasta el momento, no ha llegado.