El nuevo juicio por la muerte de Maradona
Hoy se reinicia en los tribunales de San Isidro un proceso que carga con una doble dimensión: judicial y simbólica.
No solo se busca determinar responsabilidades penales por la muerte de Diego Armando Maradona, sino también reconstruir un expediente que ya había avanzado durante meses y terminó anulado en medio de un escándalo.
El nuevo debate estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N°7 y se desarrollará desde cero.
Todo lo que se había expuesto en el juicio anterior, iniciado en 2025, perdió validez probatoria tras su nulidad. Eso implica que testigos, pericias, audios y documentos deberán volver a presentarse en sala, como si nunca hubieran sido tratados.
La caída del proceso anterior tuvo un detonante concreto: la participación de la jueza Julieta Makintach en el documental Justicia Divina.
Ese hecho derivó en su apartamiento y posterior destitución, lo que obligó a invalidar todo el juicio y a reconfigurar el tribunal.
En el banquillo de los acusados habrá siete imputados: el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador de enfermería Mariano Perroni, el médico clínico Pedro Di Spagna y la coordinadora médica Nancy Forlini. Todos están acusados de homicidio simple con dolo eventual, un delito que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión.
La enfermera Dahiana Gisella Madrid, en tanto, enfrentará un juicio por jurados por separado, que todavía no tiene fecha definida y sigue atravesado por planteos y demoras judiciales.
El eje del caso se mantiene intacto desde el inicio de la causa: determinar si Maradona murió como consecuencia de una cadena de negligencias médicas evitables durante su internación domiciliaria en Tigre, o si su fallecimiento era inevitable debido a su estado de salud. Para la Fiscalía y las querellas, la hipótesis es contundente: “lo dejaron morir”. Las defensas, en cambio, sostendrán que no hubo responsabilidad penal y que el desenlace no podía evitarse.
Uno de los puntos más sensibles del nuevo juicio será la reconstrucción del relato testimonial. Familiares directos como Jana, Gianinna y Dalma Maradona, además de Verónica Ojeda y Rita Maradona, deberán declarar nuevamente. En el juicio anterior, incluso, Dalma no había llegado a prestar testimonio, por lo que su exposición aparece como uno de los momentos más esperados de esta etapa.
El listado de testigos fue otro de los aspectos que se revisaron antes del reinicio. Mientras que en instancias previas se hablaba de más de 120 personas convocadas, las partes acordaron reducir significativamente esa cifra para hacer más ágil el proceso. Hoy se espera que declaren entre 90 y 100 testigos clave, aunque no hay un número unificado en todas las fuentes judiciales.
El juicio iba a comenzar en marzo, pero se postergó para evitar interrupciones por feriados y garantizar continuidad en las audiencias. En principio, habrá dos jornadas por semana, con la posibilidad de sumar una tercera si el desarrollo del debate lo requiere.
En paralelo, hay otro factor que sobrevuela el expediente: la ventaja estratégica que podría implicar para las defensas haber presenciado parte del juicio anterior. Desde la Fiscalía reconocen que la nulidad los obligó a rearmar su exposición en un escenario donde los acusados ya conocen buena parte de las pruebas y líneas argumentales.
El contexto general del caso también sigue siendo tenso. Las disputas entre fiscalía, querellas y defensas no se disiparon con la nulidad, y continúan marcando la previa del nuevo proceso. A eso se suman las derivaciones en causas paralelas, como la de la enfermera Madrid, donde los planteos judiciales siguen demorando definiciones.